domingo, 17 de julio de 2011

DE LA MENTIRA Y EL ENGAÑO AL MIEDO; PURA DEMAGOGIA...!!!

Una mentira se puede definir como aquello que alguien comunica, ya sea dudando o a sabiendas, de que no es cierto total o parcialmente, con el objetivo u finalidad que los receptores se lo crean y ocultando, así, la realidad.
Es decir, nos encontramos ante una acción muy clara: engañar; darle a una mentira la apariencia de verdad.
Bien, si a todo ello le sumamos la intencionalidad evidente por parte del comunicador, en según que casos, podemos estar asistiendo a una manipulación dirigida hacia donde convenga.

Si la pretensión primera de quien comunica genera el suficiente miedo, el resultado es obvio: se crea una ultrarealidad basada en actitudes de temor y de incertidumbre en los oyentes o receptores, una anulación del pensamiento sereno y libre que permita poder canalizar todas esas sensaciones individuales hacia el punto diana de la estrategia trazada; pero ahora en forma de grupo, pudiendo llegar al fanatismo.
Una vez que el miedo, el temor, el susto, la sorpresa y su sintomatología asociada aparece en cada individuo: desorientación, bloqueo, nerviosismo, sensación de pérdida de equilibrio, náuseas, taquicardia, estrés, parálisis….. sufrimiento, etc. Es entonces cuando es ya muy fácil reconducir a los receptores (atemorizados y confundidos) hacia una redención o salida posible de la situación angustiosa en la que se encuentran y a la cual han llegado, mediante la técnica mencionada, para que el camino que elijan sea el determinado i objetivo del comunicador; sea la oferta que sea, siempre será la elegida, puesto que será la única visible, la única lógica….. al fin, la única posible, llegando al mesianismo y, peor aún, si el comunicador se ha presentado como un mártir (lo hace más creíble).

Así vemos que funcionan día a día las cosas en nuestra sociedad, pero esto no es nuevo, no es una técnica novedosa, quizás más sutil, más trabajada hoy que antaño, pero es idéntico modelo…..  desde el pecado original, pasando por la inserción social y familiar en nuestra infancia, e incluso determinando nuestro mundo laboral en la edad adulta o en las grandes posibilidades que le ofrece la sociedad a la ancianidad.
Justamente por todo ello, y porque sabemos que, generalmente, el “miedo” nunca forma parte de la idea de inocencia es por lo que es necesario actuar.

La acción combate el miedo, la reacción aniquila de raíz el temor, la liberación de adrenalina (quizás alguien lo llame riesgo) es crucial para esos momentos…… llegamos a encarar el devenir cotidiano, el envite vital, la realidad nos aparece nuevamente y volvemos a funcionar.

Decía José A. Goytisolo en “Palabras para Julia” :

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más aquí me quedo
... aquí me quedo.

O Antonio Machado en “Proverbios y Cantares” :

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Asi, que la acción, el movimiento, es esencial……. Apodíctico.

Bueno y ¿Qué tiene que ver con todo esto la demagogia?
Muy sencillo, la palabra demagogia proviene del Griego (dirigir al pueblo) y generalmente se acepta,  para esa acepción, (que además hoy está de moda): “La forma de oratoria o mensaje que permite conseguir los intereses propios a partir de las decisiones de los demás utilizando argumentos falaces”.

Tenemos varios ejemplos a lo largo de la historia que empíricamente nos lo han corroborado y cotidianamente podríamos encontrar miles de ejemplos en nuestro alrededor…… quizás esto entroncaría con el “miedo a la libertad” y a su vez, como interpretaba J. P. Sartre: el hombre que no decide, que no es libre, está vivo, si; pero no existe.  Pero eso es ya otra historia.

Por tanto: muévete, no estés quieto/a……………hazlo….!!!!

Joan Ramón Barrachina

1 comentario:

  1. Joan, et felicito per aquesta entrada. Has sabut sintetitzar prou bé, aquell sentiment d’indefensió, angoixa, i en definitiva, sentiment de temor, del que et venia parlant en un comentari anterior. Ara mateix no recordo si aquí, al Facebook, o on nassos. Amb tanta xarxa social, un ja no sap en quina societat viu. O sí?
    Has fet una bona definició de la mentida dins la nostra societat, però jo aniria una mica més enllà. Vivim en la societat de la mentida. La mentida és la gran eina social que mou els engranatges de la política d’una societat democràtica que, basa en el discurs dels seus líders, la direcció que ha de prendre el país en base als vots que s’obtinguin, motivats òbviament, per campanyes enganyoses, la finalitat de les quals és fer arribar al poder, determinants elements que un cop apoltronats en les seves privilegiades cadiretes, es veuen en el legítim dret de decidir allò que els vingui en gana durant el no curt període de 4 anys. No diguem doncs, què passa a les grans empreses on la democràcia, no és més que un mot que esdevé hilarant als seus directius.
    I es que menys por em fa la mentida, que no pas la manca d’ètica de qui la practica. Com bé has dit, la mentida neix de l’acte de la comunicació, i jo afegiria, la comunicació verbal (la no verbal en molta menor mesura), la qual només els homes som capaços de dur a terme. Serà per això que els animals no menteixen?
    Diuen els socioconstruccionistes que la realitat es construeix a partir del llenguatge. N’estic convençut. La nostra realitat, sigui en l’àmbit que sigui, no és més que un constructe social que hem anat desenvolupant a través del llenguatge en un context historico-social determinat, i dinàmic.
    Qui té el poder, té una gran responsabilitat. Penso però, que el sentit de la responsabilitat, neix de la ètica. I en això, no anem precisament sobrats. Es per això, que considero que la mentida forma part de l’essència de l’ésser humà (qui no ha dit mai una mentida?). La qüestió radica en, quin sentit donem a la mentida en la nostra societat? O no? I per descomptat, quin ús en fem.
    És en aquest sentit que a mi, les grans mentides de la societat occidental: Déu; l’església; la Democràcia; els Drets Humans; la Pau mundial; etc, etc... Me la porten a la fresca, perquè no hi crec. Perquè son paraules hegemòniques darrera de les quals es justifiquen un munt d’accions que sense elles, serien absolutament condemnables. El que sí que em preocupa, i molt, és que no es respectin aquests constructes. Perquè és aleshores quan la demagògia pren cos, esdevé real, i sorgeix la violència que ens du a la perplexitat, la indignació i la por.
    No em parleu del paradís (que no existeix), i lliureu-me del dimoni de l’home.

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